No menos inciertos fueron los lugares donde funcionó su sede; desde su fundación fueron siempre locales provisorios insuficientes para desarrollar su labor.
Luego de funcionar en el Palacio del Honorable Concejo Deliberante, se trasladó a la Av. del Libertador 2373 (sede actual del Museo José Hernández). En 1955 se lo traslada a la calle Paraguay 1033 y desalojado en 1961 por el nuevo trazado de la Av. 9 de Julio, su destino será el Teatro General San Martín.
En 1995, por iniciativa del Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Licenciado Jorge Domínguez, su Secretario de Cultura Sr. Eduardo García Caffi y la Directora General de Museos Lic. Inés Urdapilleta, obtiene su sede propia. Con un proyecto realizado entre la Dirección de Arquitectura y la Dirección General de Museos, el nuevo museo cuenta con una gran sala de exposiciones para la muestra permanente del acervo en forma rotativa, y una sala de exposiciones temporarias. Un espacio abierto, el jardín de esculturas, biblioteca, salones de usos múltiples para cursos , conferencias y espectáculos teatrales. Gabinetes de restauración y fotografía, pequeño anfiteatro, confitería y tienda.
La obra está emplazada en un lugar privilegiado, frente al Rosedal de Palermo, el cual participa y lo enmarca como un espacio contemplativo de reflexión espiritual y goce estético para los habitantes de la ciudad de Buenos Aires.
Historia de la casa y del parque
El Parque Tres de Febrero, sitio donde se halla la sede del museo, toma su carácter recreativo hacia 1891 y se lo equipa y parquiza a tal efecto. El Arquitecto Carlos Thays, Director en ese tiempo de Parques y Paseos, es el encargado de llevar a cabo la obra combinando follajes, pérgolas, fuentes, bancos, faroles, puentes y barandas. Las construcciones del parque responden a diversas funciones: lactario, tambo, baños.
El Hostal del Ciervo, remodelado en 1983 por los arquitectos Urgell, Facio, Hampton y Hernáez, funcionó como tambo modelo.
Está situado dentro de la plaza Brigadier Gral. Juan Facundo Quiroga, delimitado por las calles Marcelino Freyre, vías del ferrocarril San Martín, Av. Figueroa Alcorta, Av. Sarmiento e Infanta Isabel. En ella se halla el monumento a Francisco de Paula Santander, prócer colombiano, obra del escultor alemán M.Peltzing. Está enfrentado al lago y los rosedales y próximo al monumento del Capitán General Justo José de Urquiza, situado en el Cruce de Av. Sarmiento y Figueroa Alcorta, obra de Renzo Baldi y Héctor Rocha que data de 1958.
En el punto más alto se halla el grupo escultórico “Familia de ciervos” del escultor Georges Gardet (1863 -1939), que aporta al lugar una de sus visiones características.
La
remodelación de la sede >>
Eduardo Sívori
Nació en Buenos Aires el 13 de octubre de 1847. Razones familiares impidieron un desarrollo temprano de su vocación artística.
En 1874 viaja a Europa junto a su padre por cuestiones de índole comercial. La visita a los museos decide su vocación. Tiene ya veintisiete años de edad.
En París visita ateliers y frecuenta academias. De regreso al país advierte la insuficiencia de los ámbitos de cultura y alentado por un grupo de artistas y profesores,-entre los que cabe mencionar a su hermano Alejandro, a Eduardo Schiaffino, Alfredo París y José Aguyari-, es miembro fundador de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes. Esta sociedad cumple sus funciones durante un período de treinta años de enorme labor educativa y organizadora de las artes. En 1905, un decreto oficial convierte a la Sociedad Estímulo en la Academia Nacional de Bellas Artes.
En 1882, Eduardo Sívori viaja nuevamente a París. Ya no es inexperto, pues conoció los talleres de los más importantes maestros de nuestro medio (Charton, Romero, Aguyari) pero esa etapa de formación debía completarse. Tras duro empeño logró ingresar al taller de Jean Paul Laurens, quien posteriormente lo presenta en Salones, concursos y cenáculos. De la época es su obra “El despertar de la criada”, actualmente expuesta como obra emblemática del realismo nacional en el Museo Nacional de Bellas Artes.
Ya en Buenos Aires, despliega una enorme actividad cultural y pinta obras de gran envergadura (retratos, paisajes), esforzándose por captar el espíritu de esta tierra llana tan distinta de las aprendidas en las pinacotecas europeas. Se lo llamará “el pintor de la pampa”. Cabe mencionar que también su tarea como grabador es fundacional pues produce las primeras planchas realizadas en el país con sus obras “Carretas” y “Tropas de carretas en la pampa”.
Recibió varias distinciones por su trabajo. Obtuvo una medalla de oro en el Salón Continental de Buenos Aires en 1880, también medalla de oro otorgada por la ciudad de Saint Louis, Estados Unidos, por su obra “Dolce far niente”. Presidente del Jurado de la Gran Exposición del Centenario de 1910 y Director de la Academia y del Museo Nacional de Bellas Artes.
Eduardo Sívori parte de un realismo base de fuerte empaste, claroscuro y sólidos volúmenes hacia una pintura más clara y luminosa. Basta mencionar “Primavera”, 1914.
Fallece en Buenos Aires, el 5 de junio de 1918.
En reconocimiento a su generosa actitud de maestro y sus altas virtudes de artista, la ciudad que fue escenario de sus actividades, por decreto 7954 del 17 de Mayo de 1948, le rindió debido homenaje imponiendo su nombre al museo creado una década antes para conservar y exponer las obras de los artistas argentinos. De esta manera, el Museo Municipal de Bellas Artes paseo a llamarse Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”.
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